OPINIÓN: COMO IMPACTA EL CONSUMO URBANO DE AGUA EN LA ESCASEZ HÍDRICA

Según un informe de precipitaciones de la Dirección Meteorológica de Chile, este año podría ser el más seco en 60 años en nuestro país. Hasta fines de mayo los porcentajes de déficit de lluvias en las regiones de la zona central eran alarmantes, -97% en Santiago, -92% en Valparaíso, -87% en La Serena y -86% en Curicó.
La semana pasada el Ministerio de Agricultura decretó Zona de emergencia agrícola en la Región de Valparaíso, debido a que ya van 10 años de sequía en esa zona y ya no hay agua ni alimento para los animales que están muriendo de hambre y sed. Tanto el ministro como el Intendente hicieron un llamado a usar los recursos hídricos de manera regulada y prudente.
Estamos en un contexto bastante delicado respecto a nuestro recurso hídrico, y en esta columna me gustaría llevar la conversación a la huella hídrica que generamos en las ciudades de nuestro país. Tenemos claro que en las zonas agrícolas esta habiendo una crisis tremenda por la sequía constante, sin embargo nos cuesta hacernos la pregunta de cuanto impactamos desde las ciudades a la demanda hídrica.
El cambio climático nos va a obligar a modificar nuestros hábitos de consumo, donde el agua dulce aparece como un recurso estratégico que va a ser cada vez más escaso en el futuro, y Chile al ser uno de los países con mayor estrés hídrico en el mundo según el IRM (Instituto de Recursos Mundiales), será importante tomar medidas sustentables aquí.
En el mundo el 69% del consumo de agua dulce se destina a la agricultura, el resto se reparte entre la industria y el uso doméstico. Según el informe de Gestión del Sector Sanitario del 2017 realizada por la Superintendencia de Servicios Sanitarios de Chile, en promedio consumimos 170 litros diarios por persona. Con tremendas diferencias en el territorio, por una parte, tenemos a la localidad de Santo Domingo, que consume 489 litros por habitante al día, versus 127 litros al día por persona que consume la localidad de Coyhaique.
El SISS recomienda como consumo máximo los 200 litros de agua al día por habitante, más arriba de eso sugiere cambiar hábitos y bajar consumo urgente, ya que podría impactar de manera negativa el suministro.
El alza de consumo de agua potable en zonas como Santo Domingo, Chicureo o Lo Barnechea está directamente relacionada con la presencia de casas con jardín. El riego del césped y otros usos exteriores puede elevar el consumo de agua en un 50%. Regar 100 m2 de pasto del jardín puede llegar a los 1.000 litros. Otras razones de un alto consumo son lavar el auto en casa (400 litros aprox) o cambiar el agua de la piscina (300.000 litros aprox).
Afortunadamente, el diseño de las viviendas está cambiando en nuestro país y cada vez más vemos proyectos con elementos ecológicos, como artefactos de baño y cocina de bajo consumo, donde los antiguos consumían 8 litros por descarga, en cambio ahora los aparatos nuevos lo hacen en 3. Otros avances son los sistemas que reutilizan las aguas grises (lavadora, ducha, lavamanos) para ser usadas en el riego del jardín o para descargarlas en los sanitarios, implementando estrategias como estas se pueden lograr ahorros importantes.
La arquitectura y el rubro de la construcción deben tomar partido en este contexto de escasez hídrica y pensar los proyectos desde la sustentabilidad de los recursos disponibles, optimizando con la tecnología actual. De esta manera podremos bajar el consumo promedio de 170 litros por persona al día, número estancado hace años y que podría disminuir si existen esfuerzos reales tanto de los usuarios como de los profesionales que ayudamos a planificar las ciudades. Probablemente la escasez hídrica, a raíz del Cambio Climático, vaya en ascenso, por tanto, conviene tomar acciones en la actualidad y no esperar a que la situación sea mucho más crítica.

Emilio Moltedo Sciaccaluga
Director Consultora GR y Máster en “Intervención Sostenible del Medio Construido” en Universidad Politécnica de Catalunya.
Militantes PL Valparaíso

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