Por David Gómez, vocero animalista del PL


 

El debate en torno a la experimentación en animales es extenso. Las distintas posturas frente a este tema van desde una defensa que considera a los animales como una probeta viva, pasando por la aplicación de medidas de bienestar animal, hasta los llamados a la abolición del uso de animales en la ciencia. En este contexto, en los últimos años se ha fortalecido la opción de reemplazar a los animales con los métodos de reemplazo que se han desarrollado gracias a los avances de la tecnología y, además, se ha podido llegar a puntos en común en un ámbito muy específico: las pruebas en animales para cosméticos.

 

Por años se ha usado animales en la industria cosmética, tanto para probar los efectos de ingredientes como de productos ya terminados, en experimentos que se caracterizan por lo chocante que pueden resultar. Algunas de estas pruebas incluyen la irritación ocular o cutánea, en los que a los animales se les aplican los compuestos para probar el impacto que sufren, o el llamado DL50, en que a un grupo de animales se les hace ingerir el compuesto para determinar cuál es la dosis letal y comprobar sus efectos en los órganos.

 

Sin embargo, numerosos países ya han prohibido estas pruebas, incluyendo la Unión Europea, India e Israel. Con múltiples variantes, las prohibiciones buscan que la no se haga uso de animales para comprobar la seguridad de un producto cosmético en animales y en su lugar se usen métodos de reemplazo como tests in vitro o voluntarios humanos. Sin embargo, China sigue exigiendo que se realicen estas pruebas y numerosas compañías transan sus principios éticos con tal de acceder a un mercado tan gigante.

 

¿Y qué pasa en Chile? El reglamento que regula la seguridad de los productos cosméticos no exige ni prohíbe el uso de animales para demostrar que un producto es seguro. Esta ambigüedad deja la puerta abierta para que la demanda por las pruebas en animales siga existiendo, aunque existan métodos más efectivos que los reemplacen. Ante esto, la bancada animalista (PARDA), encabezada por el diputado del Partido Liberal Vlado Mirosevic, junto a las organizaciones Te Protejo y No Más Vivisección, presentó un proyecto en enero del 2016 para modificar el Código Sanitario y prohibir estas pruebas tanto para productos fabricados localmente como importados. Actualmente, el proyecto se encuentra en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados a la espera de que sea puesto en tabla y discutido.

 

En Chile estamos quedando atrás, cada vez más países discuten y aprueban terminar con las pruebas en animales para cosméticos pero seguimos estancados. Por eso, es necesario que el proyecto sea discutido y avance para que tengamos una legislación ética con los animales y moderna que considere las nuevas tecnologías, acorde a nuestros tiempos.

 

Si deseas conocer más sobre la experimentación en animales, marcas libres de crueldad y participar en campañas, puedes visitar los sitios de Te Protejo y No Más Vivisección.

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