Discurso inaugural del Consejo General de nuestro presidente Luis Felipe Ramos

Queridas y queridos liberales, Bienvenidos al Consejo General del Partido Liberal.

Hace 6 años, un 19 de enero de 2013, se fundaba el partido liberal, en un escenario político y económico adverso para un proyecto liberal progresista. Esa es la razón por la cual el Partido Liberal fue denominado en su momento como: “un emprendimiento improbable”.

El escenario era adverso ya que nacimos en un país gobernado por una elite muy conservadora que concentraba de tal forma el poder político y económico que, además de asfixiar la libertad y negar la igualdad, derechamente se estaba llevando el país para la casa.

En efecto, nacimos en el país de la concentración del poder.

  • En el país de la concentración del poder de una elite por sobre la democracia.
  • En el país de la concentración del poder de unos pocos grupos económicos (los oligopolios) por sobre el mercado.
  • En la concentración del poder en Santiago por sobre las regiones del país (como muy bien lo saben nuestros militantes de regiones)
  • En la desproporcionada concentración del poder del Estado en el Presidente de la República.

Luego de concentrado el poder político y económico, la elite conservadora ejerce el poder priorizando la autoridad por sobre la libertad, despreciando la diversidad, y organizando los derechos básicos que hacen posible la igualdad de oportunidades como negocios en los cuales, por supuesto, la elite tiene intereses comprometidos. Para más remate, es tal la concentración del poder, que esta elite nunca responde por sus abusos ante la ciudadanía. De esta forma se consolidó un país extremadamente concentrado, centralizado, con oligopolios por doquier y con un proyecto de Estado laico aún inconcluso.

Sin embargo, ocurría algo muy esperanzador en un nivel tectónico, la sociedad chilena (históricamente conocida como la más conservadora de toda América Latina) gradualmente se iba declarando cada vez más progresista y liberal. Lamentablemente, esa sociedad progresivamente liberal no tenía un referente político que la representara. Muy por el contrario, cuando se hablaba de liberalismo la gente lo asociaba al neoliberalismo, es decir una versión empobrecida y mutilada del liberalismo que se preocupa mucho de la privatización y desregulación a la medida de determinadas empresas (no a favor del mercado), que desprecia la democracia y no considera las libertades individuales de las personas como algo prioritario. El mejor ejemplo es José Piñera, un fanático que convirtió a las pensiones de los adultos mayores en miseria para muchos y un negocio para pocos, un colaborador de una dictadura criminal y violadora de DDHH de miles de personas, y que en su franja presidencial (porque él fue candidato presidencial aunque de escaso éxito), se declaraba contrario a todo tipo de aborto ya que él cree que la persona humana empieza desde el momento de la concepción y que es legítimo ocupar la fuerza del Estado para imponer sus propias creencias a los demás.

En ese contexto, quedaba claro entonces cual sería el objetivo de Partido Liberal en su primer ciclo político: crear un proyecto político liberal progresista y rescatar al liberalismo del neoliberalismo, primero, para luego disputárselo después.

Pues bien, pese al contexto adverso que nacimos, no sólo hicimos realidad este “emprendimiento improbable”, sino que además hicimos historia, ya que el 2014, nos convertimos en el único partido de la historia que se atrevió a desafiar al duopolio y logro romper el sistema electoral binominal. Esto nos permitió llevar al primer parlamentario liberal (Vlado Mirosevic) al Congreso en varias décadas. Desde entonces, durante los debates parlamentarios, se volvieron a escuchar las ideas de Lastarria, las citas a Bilbao, los discursos de Balmaceda y los homenajes a Pedro León Gallo, haciendo justicia a una riquísima tradición política chilena.

Ese mismo año, dimos otro gran paso. Ingresamos a la internacional liberal, esto es la federación de partidos liberales del mundo. Con lo cual marcamos otro hito: el liberalismo chileno se insertó en el mundo. Desde entonces, para el mundo nuestro partido es el único referente liberal a nivel político en Chile.

Una vez en el congreso, teníamos claro cual iba a ser nuestra agenda: denunciar la pobreza del neoliberalismo y demostrar que el liberalismo es integral, que defiende la libertad individual y la libertad política con la misma fuerza que la libertad económica. Es por ello que fuimos actores en cambios sustantivos tales como:

  • Profundizar la democracia, eliminando el sistema electoral binominal e instituyendo el voto chileno en el extranjero. Porque los liberales no le tenemos miedo a la democracia, muy por el contrario, sin democracia no hay libertad.
  • Rescatar la democracia del dinero y del tráfico de influencias, aprobando la ley del lobby y el financiamiento público de la política
  • Defendiendo la reforma a la libre competencia, aprobando las sanciones penales para que los coludidos y los delincuentes de cuello y corbata vayan a la cárcel en lugar de a clases de ética.
  • Descentralizar y empoderar a las regiones, aprobando la elección democrática de Intendentes para dejar de ser el único país del mundo en que aún estos no son electos.
  • Promover una Nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente. Fuimos los primeros liberales en declararnos a favor de la Asamblea Constituyente y la reivindicamos como un mecanismo típicamente liberal para generar una nueva Constitución.
  • La defensa de las libertades ante los excesos de Estado en causas tales como: Eutanasia, Aborto, Identidad de Género, Matrimonio igualitario, adopción homoparental, Despenalización de Cannabis, y por supuesto, el rechazo de la detención por sospecha
  • La defensa de los derechos sociales en general y de la educación especial, porque para poder ser libres necesitamos gozar de las condiciones que la hacen posible.

Mientras dábamos estas batallas en el Congreso, en el año 2016 las elecciones volvieron a desafiarnos y, ¿saben qué?, volvimos a hacer historia. Para las elecciones municipales, creamos una coalición denominada “alternativa democrática”, una alternativa al duopolio que además fue el precedente del Frente Amplio. Nuevamente, pudimos prevalecer ante el duopolio, logrando que por primera vez en varias décadas un alcalde liberal, Gerardo Espíndola, volviera a estar en la cabeza de un municipio.

Al año siguiente, el 2017, el desafío fue aún mayor, ya que asumimos la responsabilidad de crear una coalición política con aptitud de alcanzar un gobierno nacional. Es por ello que fuimos articuladores de la creación del Frente Amplio. Una coalición que llego para renovar la política, para empujar el límite de lo posible y rescatar el país de un duopolio se lo había llevado para su casa. Esta coalición fue la plataforma que nos permitió llevar a Alejandro Bernales al Congreso y demostrar que el Partido Liberal es un proyecto viable en todo el país, más allá de Arica.

Hoy, en 2019, podemos decir que somos el único proyecto liberal que no es de derecha, que no está aliado con los conservadores, que no sólo subsistió a las elecciones, sino que además tiene una gran futuro por delante.

Si en la primera etapa del Partido Liberal nuestro gran aporte al país fue instalar un proyecto liberal progresista y rescatar el liberalismo del neoliberalismo, en la actualidad el aporte de nuestro partido al país y al mundo es continuar consolidando los consensos civilizatorios, lo cual implica seguir conquistando libertades y derechos, por un lado, y defender la democracia, los DDHH y el Estado de Derecho, de los populismos ultra ideologizados de izquierda y derecha que amenazan con degradarlos, por otro lado.

Sin duda queridos liberales, tenemos un gran desafío por delante. Tal como lo dijo el profesor Agustín Squella, “la historia dice que Chile nunca ha sido un país liberal”, pero el hecho de que nuestra diversa sociedad cada día demande más libertad, nos hace creer con más fuerza que nunca que el futuro es liberal.

En nuestra aventura hacia ese futuro liberal no debemos olvidar nunca que nuestra ideología nació con una declaración que cambió la historia de la humanidad: “las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Nosotros los liberales chilenos del siglo XXI, no descansaremos hasta hacer realidad ese principio en Chile y que no retroceda en el resto del mundo.

Por todo esto, pero especialmente por la historia que vamos a escribir juntos, quiero desearle a todos un feliz 19 de enero queridos liberales!, feliz 6 aniversario!, un fraterno abrazo para todos y cada uno de Uds.

 

 

 

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