Libertad, democracia y derechos sociales para el Chile del siglo XXI

Ensayo por Felipe Poblete Garrido

El siguiente ensayo tiene por objetivo, analizar las nociones de libertad y democracia en el marco del desarrollo y promoción de los llamados “derechos sociales”. Se busca justificar la existencia de estos últimos en función del desarrollo de los dos conceptos citados. Toda esta reflexión gira en torno al cambio de siglo y los nuevos escenarios político-sociales que traerá el siglo XXI. Cabe destacar que estas reflexiones se enmarcan dentro del contexto del liberalismo igualitario o liberalismo progresista.

Sugerente, desafiante y polémico resultó ser el trabajo titulado “El fin de la historia y el último hombre” escrito por Francis Fukuyama en los inicios de los años 90, fue tal el impacto de la caída del Muro de Berlín que por aquellos años el capitalismo se erigía nuevamente como el modelo o sistema que se imponía finalmente al socialismo. A diferencia del comienzo del derrumbe del modelo soviético, Estados Unidos y Europa volvían a perfilarse como únicas potencias a nivel mundial. Sin embargo, el éxito que suscitó esta victoria por parte del capitalismo y la democracia no fue sinónimo en todo el mundo, más bien fue una epopeya del primer mundo, especialmente en los Estados Unidos. El mismo Fukuyama señala estas apreciaciones respecto a su obra, señalando que había triunfado el modelo capitalista, finalizando de cierta forma la lucha ideológica que había “movido” la historia por décadas. Hasta ahí todo bien y todo dentro del margen del exitismo norteamericano dada pauta para pensar que los conflictos a escala mundial terminarían y que la epopeya liberal se expandiría fácilmente por el mundo, sin embargo, nada de ello ocurrió, produciéndose fenómenos como: la explosión de los nacionalismos europeos, la explosión del conflicto entre occidente y medio oriente, el surgimiento de la llamada “primavera árabe”, apareció el tan temido calentamiento global, surgieron los socialismos o populismos latinoamericanos, entre otros hechos, que llevaron a cuestionar la hegemonía de las tesis de Fukuyama a escala planetaria.

Para nuestro contexto como liberales latinoamericanos, debemos señalar que las tesis de Fukuyama que ponen sobre el tapete la hegemonía de la democracia y el modelo capitalista, deberían ser tomadas con pinzas y no celebradas sin más, ya que tal como señalamos, esta epopeya corresponde al primer mundo, que fue capaz de derrotar la esperanza socialista que representó la URRS y sus satélites, pero ello no implica que necesariamente en nuestras tierras el fenómeno sea igual, de hecho, postulamos la tesis que las ideas de Fukuyama no encuentran asidero en nuestra realidad, siendo por el contrario Latinoamérica el caldo de cultivo para regímenes populistas y proto-dictatoriales como el caso de Venezuela. Al revés, en Latinoamérica no ha triunfado el liberalismo ni sus dos pilares que son las instituciones democráticas y el mercado. Plantearé punto por punto estas ideas.

Respecto a las instituciones democráticas, aún su efectividad no es completa y países como Chile recién vienen a salir del oscurantismo conservador que instauró la dictadura militar y que dejó muchos cerrojos constitucionales que no permiten ejercer una efectiva democracia, sin embargo, el nuevo escenario electoral del año 2017 vino a romper con la lógica del binominal, lo cual es una victoria para las ideas republicanas y liberales. Pese a ello, aún las instituciones no son lo suficientemente democráticas como para señalar que ha triunfado la democracia, es más, en países como Bolivia y Venezuela se vive un retroceso de las instituciones democráticas frente a los caudillismos populistas de izquierda que pretenden eternizarse en el poder tal como su símil cubano lo ha hecho.

Respecto al mercado, para el caso chileno, resulta paradójico el discurso de Fukuyama, ya que no es cierto que el mercado efectivamente haya triunfado como señalan los neoliberales y conservadores chilenos, al contrario, el mercado está fuertemente concentrado y las riquezas también, lo cual hace que el mercado no pueda desenvolverse como tal. Añadido a esto, se suma el hecho de que el capitalismo en su versión externadamente economicista y no intervencionista, ha provocado la contaminación de importantes zonas geográficas, por consiguiente, aún no podemos crear un capitalismo sustentable o verde, acorde con los graves desafíos que nos platea el cambio climático.

En resumen, la democracia y la libertad, tal como los liberales igualitarios las entendemos, es decir, de la mano con el desarrollo y promoción de los derechos sociales, el cuidado y sustento del medio ambiente, no han florecido como deberían, más bien estamos atrasados y estancados en un modelo neoliberal extremadamente firme y reacio a la promoción de los ideales de la revolución francesa que tanto admiramos los liberales, los cuales son: libertad, igualdad y fraternidad.

Se hace necesario que como liberales, luchemos por continuar democratizando las instituciones y construyendo realmente el camino para que el libre mercado opere. Tal vez, se nos acuse de que el libre mercado tiene sus propias reglas y “leyes” y que no debemos intervenir ni regular el mercado para hacerlo funcionar, sin embargo, creemos que esta idea cándida no funciona ya que los empresarios y dueños de los medios de producción son personas de carne y hueso, tienen intencionalidad y sus acciones están determinadas por sus intereses y en casos como por ejemplo, la colusión de las farmacias chilenas, queda de manifiesto que son ellos mismos los que impiden que el mercado funcione libremente.

Los desafíos para el liberalismo igualitario chileno son por tanto, profundizar la democratización de las instituciones, velar porque las libertades económicas y sus beneficios realmente se den y construir una sociedad donde las libertades civiles vayan de la mano con pisos de derechos sociales para los que por razones de cuna, no hayan nacido en los sectores más acomodados de la sociedad. Para que una sociedad efectivamente pueda ejercer la democracia, es necesario que existan las garantías efectivas de que podamos ejercer nuestros derechos humanos y sociales.

Podríamos agregar que otro desafío que debe enfrentar el liberalismo igualitario chileno, será cómo constituirse como una fuerza política efectivamente capaz de disputar espacios de poder y no quedar resumida a meros intentos aislados y esporádicos dentro del enjambre de fuerzas políticas existentes. Para el caso chileno, el sistema binominal dejó la cancha marcada con dos fuerzas, por un lado la derecha conservadora con tímidos tintes de liberalismo y una centro-izquierda que va desde el PC hasta la Democracia Cristiana, pero que al igual que la derecha se encuentran cuestionadas por los casos de corrupción y malos manejos políticos. Surge también la figura del Frente Amplio donde la mayor parte de liberales igualitarios ha apostado por encontrar un espacio. Sin embargo, queda aún la decisión si el camino de los liberales será un camino propio o una alianza con alguno de los sectores señalados. Esta dificultad surge a nuestro modo de entender, ya que la sociedad chilena aún no puede ejercer un efectivo sistema proporcional de fuerzas políticas que haga desaparecer el duopolio, sumado a ello, aún es patente la polarización post dictadura militar, donde su sombra aún no desaparece de la forma en cómo los votantes racionalizan sus alternativas políticas.

Creemos que como latinoamericanos hemos avanzado, ya que el modelo demo liberal institucional no ha sido modificado salvo los casos de Cuba, Venezuela y Bolivia, pero fuera de ellos las transiciones de las dictaduras latinoamericanas han profundizado o intentado profundizar la democracia en vez de hacerla retroceder. Esta es una victoria liberal, ya que las instituciones y el estado de derecho son baluartes que todo liberal debería defender. Por el lado de los desafíos económicos, aparte de los señalados anteriormente, creemos que debemos diversificar las matrices mono productivas y poder diversificar la oferta productiva, agregando mayor grado de complejidad a los productos generados.

Para sintetizar, creemos que tenemos los rieles claros y listos para enfrentar el futuro y estos rieles son la defensa de la libertad y la democracia, en ello coincidimos con Fukuyama, pero lo que queda por construir es el tren del progreso sobre el cual estos rieles sean realmente efectivos, necesitamos construir una sociedad libre, igualitaria y prospera. Para finalizar este breve ensayo, debemos concluir que el éxito que las tesis de Fukuyama generaron y de cierta forma aún generan, para el primer mundo, en el caso latinoamericano aún no manifiestan su esplendor y estamos en un contexto social diferente, quizá nunca equiparable al primer mundo, pero que no por ello, no aspire a construir sobre la liberad y la democracia las bases de su orden político-social.

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