Alessia Injoque tiene 36 años y hoy es arquitecta funcional SAP en Sistemas Cencosud, ademas de vocera de diversidad del Partido Liberal. Si bien hoy frente a la ley y el Estado aún no es reconocida como mujer (legalmente sigue siendo Alejandro), ya que es casada, para todos sus amigos, familiares y compañeros de trabajo es sencillamente Alessia. Hoy lucha judicialmente para cambiar su nombre.

¿Qué le parece el fallo de la Corte Suprema?
¿En qué parte del cuerpo está nuestra identidad? Este fallo reconoce lo que en la comunidad trans venimos diciendo desde hace mucho, y es que nuestra identidad está en nuestros cerebros, no en nuestros genitales; y en la sociedad, cada vez que alguien se relaciona conmigo escucha mi voz, ve mis ojos, mis expresiones y siente mi identidad, no mis cromosomas. ¿Es acaso tan difícil de entender?

¿Esta decisión marca un antes y un después?
Esto señala que cada vez son más las personas que lo entienden y más sociedades se suman a estos reconocimientos, van sentando precedente y un camino respecto de la posición que debe tomar el Estado sobre el reconocimiento de la identidad de sus ciudadanos trans, porque definir nuestra identidad debe ser parte de nuestras libertades y su reconocimiento parte de nuestros derechos.

¿Cómo ayuda una decisión como esta?
Espero que estos precedentes sean escuchados frente a la discusión de la Ley de Identidad de Género y esté a la altura de legislaciones como la de Argentina, que permite el reconocimiento de las identidades trans de adultos en un trámite administrativo y de niños, niñas y adolescentes cumpliendo el mismo procedimiento con el apoyo de sus padres, reconocimiento en extremo importante, porque nuestra identidad no parte a los 18 años, ni a los 14, la sentimos desde siempre. Esa falta de reconocimiento afecta la autoestima, dificulta la sociabilización e implica una intromisión del Estado en las decisiones de las familias respecto de la crianza de sus hijos. ¿Quién sabrá lo que es mejor para un niño? ¿Su familia o el Estado?

¿Cómo proyecta el tema en Chile de aquí a 10 años?
Espero que de acá a 10 años ya tengamos las mismas libertades y derechos que las demás personas, que se reconozcan nuestras identidades, la filiación con nuestros hijos, que podamos casarnos con nuestras parejas y, en general, vivir como el resto de la sociedad. Aspiro a que nuestros derechos estén garantizados y podamos enfocarnos en nuestras vidas.

Ver nota original en La Tercera aquí.

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