El pasado domingo 10 de diciembre del presente año, se llevaron a cabo las elecciones municipales de Venezuela, proceso que no contó con la participación de la oposición que acusó falta de garantías para competir en igualdad de condiciones frente al oficialismo. Hecho que, a todos quienes nos preocupa la calidad de la democracia en la región, no hace más que encender nuevamente las alarmas que nos advierten de reiteradas vulneraciones a las libertades políticas.

Cabe señalar que como liberales, estamos profundamente atentos y al pendiente de lo que ocurre en Venezuela, ya que nuestra visión hacia el régimen de Nicolás Maduro ha sido crítica de sus prácticas que han transgredido seriamente las garantías y condiciones elementales de cualquier orden democrático. Consideramos que la citada elección y las múltiples críticas que recibió el proceso, dan cuenta de que en Venezuela las cosas no se están haciendo bien y que la democracia no está operando como debería operar.

A estos graves acontecimientos se suma la reciente amenaza hecha por Nicolás Maduro de prohibir la participación de los principales partidos opositores en los próximos comicios presidenciales a celebrarse el 2018. La exclusión arbitraria de la oposición implica una profunda violación a los derechos políticos propios de una república, y a su vez la supresión de una de las garantías básicas de cualquier democracia: elecciones libres y competitivas. Los liberales entendemos que la democracia en tanto gobierno de las mayorías, supone un conjunto de condiciones que garanticen el derecho de las minorías a convertirse -mediante su participación en elecciones- en posibles mayorías, principio cuya vigencia se ve en grave riesgo ante las repudiables declaraciones del gobierno Venezolano.

En síntesis, desde el Partido Liberal de Chile, creemos que el proceso que vive Venezuela no favorece en nada a la consolidación y desarrollo de la democracia, al revés, pensamos que estas irregularidades y entorpecimiento de un normal desarrollo eleccionario, no hacen más que minar el florecimiento del pluralismo político y la diversidad de la oferta política, concentrando aún más el poder de un gobierno que se resiste a la alternancia.

Finalmente, consideramos estas amenazas a la oposición como un lamentable antecedente más de una serie de prácticas que contravienen y vulneran gravemente principios propios del actual consenso civilizatorio: la libertad, igualdad, tolerancia y pluralismo, cuya defensa nos motiva a pronunciarnos frente a cualquier abuso de poder que pretenda obstaculizar el camino hacia sociedades democráticas.

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