Con respecto de las graves irregularidades y hechos de violencia acaecidos con ocasión del proceso eleccionario, el Partido Liberal declara:

 

1.- Como Partido nos identificamos, defendemos y promovemos la democracia constitucional, esto es, aquella en que gobierna la mayoría pero con un diseño institucional de respeto a las minorías que les permita adecuadamente competir y, eventualmente, conforme a procesos democráticos transparentes, convertirse en futuras mayorías. Este diseño debe encontrarse instituido en las Constituciones, cuyo respeto constituye no sólo una garantía del Estado de Derecho, sino que especialmente un límite contra el abuso de los temporales detentadores del poder.

 

2.- El mundo ha podido observar que el proceso eleccionario hondureño se ha visto cubierto de una serie de graves violaciones a los estándares más mínimos de la democracia constitucional motivado por las ambiciones de poder del actual Presidente. En efecto, violaciones como: la autorización de reelección presidencial mediante un pronunciamiento del Tribunal Constitucional en lugar de una reforma constitucional (el cual, lamentablemente, encuentra un precedente en el anti ejemplar caso boliviano); la interrupción de la publicidad de los resultados del proceso eleccionario; entre otros, han desencadenado un legítimo cuestionamiento de parte del pueblo hondureño, el cual en defensa de la soberanía popular y el ejercicio de sus derechos ha demandado transparencia electoral y respeto al Estado de Derecho y la democracia.

 

3.- Sin embargo, el mundo ha sido testigo que, lejos de la obtención de la anhelada transparencia electoral, el pueblo hondureño ha sido víctima de una brutal represión. Dicha represión nos conecta con el fundamento mismo de los DD.HH. esto es, establecer límites al actuar del Estado cuando este atenta contra la ciudadanía a la cual debe resguardar.

 

4.- Ante este escenario, como actores políticos inspirados en la ideología liberal, la cual ha contribuido históricamente a que el respeto a la democracia constitucional y a los DD.HH. constituyan hoy en día un consenso civilizatorio, solicita a la Cancillería chilena, a los organismos internacionales de DD.HH. y a la comunidad internacional, solidarizar con el pueblo hondureño, condenar las graves violaciones a la democracia constitucional y a los DD.HH., y buscar proactivamente ante la comunidad internacional aliados dispuestos a ofrecer una salida armónica con la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos.

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