Gobierno y cannabis: el prohibicionismo porfiado

Presionado por los medios, últimamente el gobierno muestra una preocupación por la agenda antidelincuencia. A punta de leyes efectistas como las del control de identidad, difícilmente se hará cargo del problema de fondo, y probablemente no disminuirá ningún indicador. El autocultivo no representa una amenaza para la seguridad pública.

Junto al diputado radical Alberto Robles y otros parlamentarios, presentamos el proyecto para despenalizar el autocultivo de la cannabis. Los objetivos eran claros: defender la libertad individual –bajo una concepción liberal– y combatir directamente el narcotráfico. Ha pasado un año desde ese entonces. Hemos tenido éxitos y fracasos. Si bien el proyecto fue aprobado por la Comisión de Salud y luego aprobado en general por la mayoría de los diputados en la Sala, la iniciativa legal ha vuelto a la comisión para recibir indicaciones.

El gobierno, que se mantuvo indiferente durante un año a la discusión, hoy aparece en la escena con la impronta del prohibicionismo y la porfía. El Ministerio del Interior ha informado extraoficialmente que ingresará indicaciones al proyecto. Por lo que se sabe hasta ahora, se trataría de indicaciones contrarias al espíritu original del proyecto y pretenderían mutilar la despenalización del autocultivo. Es decir, un proyecto de autocultivo, pero sin autocultivo. Si bien nuestra idea original era permitirlo bajo cualquier fin, ya sea medicinal, recreativo o espiritual, el gobierno pretendería reducir la nueva legislación a solo el ámbito medicinal.

Lo cierto es que la política prohibicionista ha fracasado en Chile y en el mundo entero. Sin embargo, la porfía y la ignorancia la mantienen en pie.

Presionado por los medios, últimamente el gobierno muestra una preocupación por la agenda antidelincuencia. A punta de leyes efectistas, como las del control de identidad, difícilmente se hará cargo del problema de fondo, y probablemente no disminuirá ningún indicador. El autocultivo no representa una amenaza para la seguridad pública. No, al menos, comparado con las brutales consecuencias que acarrea el narcotráfico, con la violencia, la corrupción y la respectiva toma de nuestros barrios. Por el contrario, el autocultivo puede ser un aliado de la seguridad pública, ya que ayudará a disminuir el tráfico, que hoy se concentra en un 80% en la venta de marihuana.

A pesar de que la evidencia es demoledora en contra del prohibicionismo, el gobierno porfía en darle respiración boca a boca a una política fracasada. Más parece más una decisión para guardar las apariencias, que una de orden práctico. Siendo el prohibicionismo el mejor aliado del narcotráfico, solo el tabú y la ignorancia lo mantienen a flote. Países como Estados Unidos, que han impulsado el prohibicionismo más radical, hoy están dando un giro hacia una política pragmática de la despenalización.

Es evidente que el modelo de negocios del tráfico es posible gracias al prohibicionismo que eleva el precio de las sustancias y que no hace otra cosa que darles más poder a los carteles. La actual Ley 20.000 no penaliza el consumo privado, no podría hacerlo, pero no responde la pregunta de cómo se abastece un consumidor. El único camino que le deja es recurrir a las redes del tráfico. Con esto, la legislación les “regala” un mercado a los carteles del narco.

Sin embargo, y a pesar de que la evidencia es demoledora en contra del prohibicionismo, el gobierno porfía en darle respiración boca a boca a una política fracasada. Más parece más una decisión para guardar las apariencias, que una de orden práctico. Siendo el prohibicionismo el mejor aliado del narcotráfico, solo el tabú y la ignorancia lo mantienen a flote. Países como Estados Unidos, que han impulsado el prohibicionismo más radical, hoy están dando un giro hacia una política pragmática de la despenalización.

A pesar de lo que podría creer, aquellos países con legislación más liberal en esta materia, muestran niveles más bajos de consumo que países prohibicionistas como Chile. Lo anterior demuestra que promover la despenalización no significa pretender aumentar el consumo, como dice la campaña del terror liderada por el director del Senda.

Es de esperar que en este debate no triunfe la ignorancia y tomemos la mejor decisión para hacernos cargo de combatir al narcotráfico y respetar las libertades individuales.

Por Vlado Mirosevic

Publicada el 20 de octubre de 2015 en El Mostrador.

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